Siguiendo con los recuerdos que forman parte de nuestra memoria autobiográfica, en “Cómo mejorar la Memoria” habíamos hablado de los periodos vitales, de los sucesos generales y ahora vamos a hablar de los SUCESOS ESPECÍFICOS, que es el nivel inferior en esta jerarquía.

Estos sucesos se caracterizan por una mayor precisión en su recuperación, son difícilmente manipulables, y aparecen de forma más automática en respuesta a alguna referencia que nos permite recuperarlos, especialmente si esa referencia es el olor.

Un ejemplo podría ser una tarde que estuvimos con la abuela haciendo rosquillas pero luego no pudimos probarlas porque se cayó la fuente encima de un charco que había en el jardín. Para siempre mantendremos ese recuerdo en nuestra memoria y cuando pasemos seguramente por una pastelería el olor nos llevará a aquella tarde en que no pudimos probar las rosquillas después de haber estado trabajando largo rato. Cómo mejorar la memoria.

La memoria autobiográfica supone construir un relato que justifica la continuidad de mi pasado con mi presente que además tiene relaciones causales.

Así se trata de una narración coherente, especialmente en cuatro dimensiones, la temporal, la biográfica, la causal y la coherencia temática. Cómo mejorar la memoria.

Los niños desde los cuatro o cinco años ya son capaces de ordenar temporalmente los sucesos pero hasta final de la infancia o principio de la pubertad no son capaces de utilizar plenamente la memoria autobiográfica.

Otro elemento imprescindible en la configuración de nuestros recuerdos autobiográficos es la interacción social.

Cuando generamos la memoria autobiográfica no lo hacemos para nosotros solos, generalmente lo contamos a otros y éstos otros deben recibir de alguna manera un relato que resulte consistente y creíble.

Sería impensable que cada vez que cuento un episodio de mi vida, diga una vez que tenía cuatro hermanos varones, otra que soy hijo único u otra que sólo tengo una hermana.

Cómo Mejorar la Memoria.–

¿Alguna vez habías pensado en esto?