Podemos “medir” nuestra memoria de dos maneras: la memoria inmediata (hechos o datos muy recientes) y la memoria retardada (recordar hechos o datos más lejanos en el tiempo)

El factor de memoria complementa otras capacidades (como la verbal, la numérica, etc) de forma que su desarrollo o su defecto tiene consecuencias positivas o negativas en las mismas.

Esta capacidad se muestra cada vez más útil en tareas que requieren recordar muchos datos y mantenerlos durante gran parte del tiempo.

Es muy adecuada para bibliotecarios, procesadores, informáticos, profesores, etc. En definitiva, siempre que se empleen datos y hayan de ser clasificados, lo cual es más frecuente y necesario en todas profesiones y en todos los ámbitos de la vida.

En nuestro caso vamos a realizar una sencilla prueba de memoria inmediata para ejercitar nuestra memoria.

Se trata de que alguien (preferentemente), o tú mismo, leas en voz alta el texto siguiente; si lo haces tú no te detengas más tiempo del que lo haría un lector objetivo, para no tener ventaja y que el resultado sea engañoso.

Una vez oído con toda atención, prueba a escribirlo inmediatamente después. Lo importante no es transcribir palabra por palabra lo que dice el texto, sino recordar los grandes conceptos contenidos en él. No debes emplear más de 3 minutos en reproducir el texto.

“LA TEMPORADA DE ESQUÍ ESTÁ A PUNTO DE COMENZAR. EN POCOS DÍAS TODAS LAS ESTACIONES INVERNALES ESPAÑOLAS ABRIRÁN SUS INSTALACIONES A LOS AFICIONADOS. ESTE INVIERNO, SEGÚN LAS PREVISIONES METEOROLÓGICAS, TRAERÁ MUCHA NIEVE.

ES POR TANTO EL MOMENTO DE REVISAR EL EQUIPO PARA ARREGLAR LO DETERIORADO O SUSTITUIR LO INSERVIBLE. LOS CANTOS DE LOS ESQUÍES SE OXIDAN Y PIERDEN EL FILO SI HAN ESTADO GUARDADOS EN LUGAR HÚMEDO O A LA INTEMPERIE. LAS SUELAS DE LAS BOTAS SE RESECAN Y AGRIETAN POR EL CALOR SI NO SE CUBRIERON CON PARAFINA”.

En la próxima ocasión probaremos con la memoria retardada.